El edificio original de Luis Gutiérrez Soto, construido al inicio de los años 70, presentaba unas características adecuadas para su época pero difícilmente compatibles con las exigencias actuales de un edificio de viviendas: reducida altura libre entre plantas, forjados sin resistencia suficiente para las cargas normativas vigentes, dimensiones y distribución de pilares en sótanos que imposibilitaban un ratio razonable de aprovechamiento de garaje y patios interiores de iluminación no válidos para piezas habitables. Todo ello unido a un peculiar emplazamiento entre medianeras y contar con instalaciones urbanas bajo él que dificultaban enormemente su demolición.
La situación del edificio, en un punto intermedio entre el aeropuerto de Barajas y el eje financiero de Paseo de la Castellana, permitió orientar el diseño de las viviendas hacia personas fuera del perfil estándar (entendiendo las necesidades de estos como estables en el tiempo) buscando la posibilidad real de reordenar de forma flexible la vivienda a lo largo de su vida útil a la vez que se creaban viviendas de mayor calidad espacial. Así, el diseño de estructura e instalaciones del edificio permite, con una obra mínima, fusionar dos viviendas de dos dormitorios para obtener otra de 4 dormitorios, integrar o independizar la cocina en el salón y reducir el salón para obtener una habitación más.
En el exterior, su fachada rompe la composición de líneas horizontales y huecos de ventanas dominante en el entorno, introduciendo una nueva escala de ocho plantas que divide la fachada en distintos sectores.
Calle Estébanez Calderón 3-5, Madrid.
15.690 m²
14 plantas
2011