En el diseño de este centro médico se ha prestado especial atención a la integración visual del edificio con su entorno mediante el uso del color, la disposición de los volúmenes y las zonas ajardinadas; a las estrategias de diseño de arquitectura e instalaciones que supongan un claro ahorro en la construcción y mantenimiento futuro del edificio y a la respuesta funcional del rígido programa de necesidades e interrelaciones sanitarias.
Dada la carencia de identidad del entorno en el que se ubica el proyecto, la disposición del edificio responde escrupulosamente a la óptima orientación del edificio y la protección solar de huecos y cubierta para reducir la sobreexposición veraniega al sol pero maximizando la captación solar en invierno, equilibrando así las necesidades de climatización entre estaciones. Para paliar esta rigidez inicial se juega con una serie de espacios interiores abiertos que, situados en las zonas públicas de espera y privadas de trabajo, sirven como espacios de expansión ante la alta densidad interior. La identidad cromática de los distintos elementos es un factor que da cualidad y calidad al espacio público, además de dotarlo de una identidad e imagen propia.
Los materiales empleados son de bajo coste de mantenimiento, no contaminantes en su manufactura y su puesta en obra y con posibilidades realistas de ser reciclados al final de su vida útil. La xerojardinería, jardinería que hace un uso racional del agua, crea un microclima que contribuye a la humectación de las corrientes de aire utilizadas para la ventilación natural del edificio y se integra en el edificio a través de una sucesión de patios de considerables dimensiones que proporcionan iluminación natural al interior del conjunto y producen corrientes de aire.
Cartama, Málaga
22.690 m²
3 plantas
2009